Tango Argentino

30.Noviembre.2009 por admin  
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El nacimiento del tango se produjo hacia mediados del siglo XX, con la formación de conglomerados habitacionales alrededor de la joven ciudad de Buenos Aires.

Originariamente, el tango comienza a bailarse en tugurios y lupanares. Este nuevo ritmo se asocia desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y “camareras” las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines. Este escenario facilitó el hallazgo; en el prostíbulo era posible abrazar a la pareja, ceñirse a su cuerpo: rostro contra rostro, pecho contra pecho, vientre contra vientre, muslo contra muslo, pulso contra pulso.

Sin embargo, el baile en sus comienzos fue una creación individual: el compadrito demostraba sus habilidades desde la esquina a sus amigos o a la mujer que quería conquistar. Y paradójicamente, es una pareja de varones la primera que baila el tango en alguna esquina de la ciudad.

Las letras están compuestas con base a un argot local llamado lunfardo y suelen expresar las tristezas, especialmente «en las cosas del amor», que sienten los hombres y las mujeres de pueblo.

Entre los tangos más reconocidos mundialmente se cuentan:
La cumparsita, El choclo, El entrerriano, Quejas de bandoneón, A fuego lento, La yumba, Uno, Milongueando en el ‘40, Danzarín, Verano porteño, Adiós nonino, etc.

En cuanto a músicos, cabe nombrar a: Armando Pontier, Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo, Julio de Caro, Horacio Salgán, Mariano Mores, Astor Piazzolla y muchos otros.

Entre los poetas letristas se destacan: Homero Manzi, Alfredo Le Pera, Celedonio Flores, Homero Expósito, Horacio Ferrer, Cátulo Castillo y Pascual Contursi de una larga lista.

Y, si de cantantes se trata, es imposible dejar de nombrar al reconocido como el más grande de todos los tiempos: Carlos Gardel, quien llegó a convertirse en la figura prototípica del porteño, más allá de su voz o su modo de interpretación del tango.

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